Descending a mountain to climb it again

4 large format drawings. Charcoal, graphite and color pencil on Fabrianno 120 gms paper and tracing paper.
Variable dimensions
2021

This work articulates a reflection on the human link to the mountain, a relationship often idealized and sometimes distant.

Twenty-two drawings constellate a larger drawing showing the figure of a passage between two distant places, separated from each other by a mountain. The resulting cartography highlights a natural territory that, unlike the maps made by conquerors and explorers, locates an aesthetic yet intimate journey through a landscape in danger of being conquered by the extractive tourism industry.

Based on my experience as a mountaineer in the high altitude forest region of eastern Patagonia, «Descending a mountain to climb it again» unfolds on paper a journey made in eighteen consecutive days in the high Andean mountains with the minimum resources to leave almost no trace of this transit. The physical and mental difficulties to adapt to the different ecosystemic layers are traversed as a useless enterprise, without a utilitarian profit, in order to just walk.

The two places articulated in the first part of the walk are the city of Bariloche, head of Patagonian tourism in Argentine, and the rural site of Pampa Linda, portal of climbing tourism of Mountain Tronador. The route that joins these two locations is comfortably done in two hours by private cars or specialized automotive transport that skirts the mountain along the lakeshore. For this project, an alternative but direct access route was designed that takes four days on foot and is based on renewable energies, consisting of descending a mountain to climb it again.

Este trabajo articula una reflexión sobre el vínculo humano con la montaña, una relación a menudo idealizada y a veces lejana.

Veintidós dibujos constelan un dibujo más grande mostrando la figura de un pasaje entre dos lugares distantes, separados entre sí por una montaña. La cartografía resultante destaca un territorio natural que a diferencia de los mapas realizados por conquistadores y exploradores localiza un recorrido estético a la vez que íntimo por un paisaje en peligro de ser conquistado por la industria del turismo extractivista.

A partir de la experiencia como montañista en la región de bosques en altura de Patagonia este, “Bajar una montaña para volver a subirla” despliega en el terreno del papel una travesía realizada en dieciocho días consecutivos en la alta montaña andina con los mínimos recursos para casi no dejar huella de ese tránsito. Las dificultades físicas y mentales para adaptarse a las diferentes capas ecosistémicas son atravesadas a modo de empresa inútil, sin un rédito utilitario, a fin de caminar.

Los dos lugares articulados en el primer trayecto de la caminata son la ciudad de Bariloche, cabecera del turismo patagónico en Argentina, y el emplazamiento rural Pampa Linda, portal del turismo de escalada del Cerro Tronador. La ruta que los une se hace cómodamente en dos horas mediante autos particulares o transporte automotor especializado que bordea la montaña por la costa de los lagos. Para este proyecto se diseñó una ruta de acceso alternativa pero directa que dura cuatro días a pie y está basada en energías renovables, consistente en bajar una montaña para volver a subirla.